Nuestro colega Germán nos envía su primera colaboración: una crónica de la MCA de noviembre, con fotos y todo. Muchas gracias Germán. Por cierto, atentos a la proposición que hace al final de la crónica.
Pude contar veintitrés almas en los Santos Niños con sus respectivas cuarenta y seis ruedas, ya que no había ningún triciclo. Acompañaron tres grados centígrados durante todo el paseo, y una patrulla de locales -tienen que buscarse el quehacer- por detrás durante una pequeña parte de él.
En los veinte minutos de cortesía hasta que se salió fue llegando gente variopinta poco a poco, gente que parecía que ya se conocía de anteriores marchas, no era mi caso. Mucho viandante miraba con curiosidad al pasar, pero pocos preguntaban, tan sólo el típico gracioso yéndose lanzaba un comentario al aire sobre algo de los Pacific Blue…
Se fue por Juan de Austria, Lope de Figueroa, Plaza de la Juventud, Recinto Ferial (por aquí más de un conductor perdió la paciencia y con ello los papales haciendo adelantamiento arriesgado), Barrio Venecia, varias vueltas liosas para describir por el centro para acabar en la plaza.
Durante el paseo, me atrajo el sencillo mangetismo de una ligera bici de carretera, resultó ser una fixie y el dueño resultó ser profesor del Dpto. de Teoría de la señal de la politécnica de Alcalá, así que surgió la conversación: se la ha traído de EE.UU y aún está haciéndose a la técnica de esta bicicleta. Al acabar no pude evitar que me dejara cogerla a ver lo poco que pesaba, 8 kilitos, si un día no te apetece sacarla puedes hacerte una serie de bíceps cogiéndola por el cuadro (y así notar cómo trabaja el músculo…).
No es curioso que la gente con la que hablé que era muy seguidora de la cultura de la bici ha vivido o ha estado fuera durante un tiempo. Así que habrá que salir más, open your mind y todo eso.
Como decía, se terminó en la popular plaza Cervantes, “en la plaza”, y se decidió que las tradiciones, por recientes que sean, están para mantenerse así que la próxima también será el último miércoles de diciembre a las 20.00 horas, aunque sea 31. Se paseará un ratín, para que dé tiempo a llegar presentable a la cena. Muchos del BPC son apátridas que vuelven a casa por Navidad, vieja costumbre española que muy aprátrida hay que ser para no cumplir, así que esa última Bicitrítica del año puede ser una excusa para juntarse








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