Acudir a un concierto al Palacio de los Deportes de Madrid ya es una buena opción en sí aún sin haber entrado en el recinto, y es que integrado en la propia fachada del macroedificio se encuentra el Bar Los Torreznos donde sirven las mejores cortezas fritas de cerdo de toda Madrid y parte del extranjero (tranqui Rubén que tienen más cosas), a esto le sumamos un buen número de cañas y el resultado es que sin haber escuchado una sola nota musical ya ha merecido la pena el viaje (por mucho que te equivoques en la M-40).
La consecuencia directa de apurar una última ronda de cerveza es que cuando entras en el recinto ya lo han hecho 14.975 personas antes que tú y el lugar desde donde ves el concierto está bastante lejos de ser el mejor. En esta ocasión los empleados encargados de la seguridad nos impidieron el acceso a la pista, que es donde peor se ven los conciertos pero más se sienten y se vive todo el calor, así que nos tuvimos que conformar con un aceptable hueco desde donde verlo en la menos cálida grada.
Con tan sólo cuatro minutos de retraso sobre la hora prevista de arranque se elimina la música de ambiente pre-show, las luces se desvanecen hasta la oscuridad y comienza a sonar el ya clásico Fuckin in the Buses con el que abren sus últimas dos o tres giras, ¿se atreverán a interpretarla alguna vez ellos mismos?. Los miembros de la banda van apareciendo sobre el escenario, Gem Archer como guitarra rítmica, Andy Bell al bajo, Chris Sharrock como potentísimo nuevo batería, Noel aferrado a su Gibson grana y finalmente el malo de los Gallagher con su estudiada pose provocadora.
Para todos aquellos que teníamos la duda de si el concierto iba a servir de presentación del último trabajo de estudio Dig Out Your Soul, la banda nos aclara sus intenciones en tan solo 20 minutos, Rock’n'Roll Star, Lyla, Cigarretes and Alcohol, The Meaning of the Soul suenan con la única novedad de The Shock of the Ligthning. Encadenan los cinco temas sin descanso apenas para el aplauso uniendo el final de un tema con el comienzo del siguiente. Tras unos pequeños ajustes en el deficiente sonido con el que arrancaron, Oasis ahora suena potente, contundente y directo y Chris Sharrock parece querer hacer méritos para ser el batería de la banda por lo que resta de carrera. Esto ya no es una banda de britpop, a los Gallagher les gusta el rock’n'roll y queda bastante claro en sus tres últimos discos y en la fuerza de sus directos.
Pasan veinte minutos y se toman el primer respiro para dar paso a la parte más psicodélica del espectáculo. To Be Where There’s Life recuerda mucho muchísimo a la reconocida herencia Beatle, tema compuesto por Gem y que podría estar perfectamente entre el tracklist del Magical Mistery Tour. El juego de luces y las pantallas acentúan y subrayan el momento love and peace en el que más de uno optó tener una experiencia acidolisérgica.
Más buenas noticias, en esta gira siguen incluyendo The Masterplan una de las más grandes composiciones del grupo y por primera vez toma Noel la voz cantante, momento que aprovecha su hermano para desintegrarse del escenario. Cuestión de Física y Química, la que no hay entre ellos, supongo.
Songbird, que recuerda tanto a Lennon como quiere parecerse Liam, deja paso a otro de los momentos de la noche, recuperan Slide Away!! que temazo, que bien suena en estudio y que inmensa alegría escucharlo ahora en directo. Liam vuelve a su idolatrado Lennon en I’m Outta Time que abre paso al trío de ases: Wonderwall, Supersonic (que había quedado fuera en las últimas giras) y Don’t Look Back in Anger. La banda ha dejado atrás antiguos complejos, su directo ya es lo suficientemente potente y ahora no tienen ningún reparo en interpretar estas canciones en un formato menos rockero y más fiel al sonido original del disco. Noel cambia la saturación de la guitarra eléctrica por la más melódica acústica y ganamos todos disfrutando de estos clásicos.
Tras unos minutos de descanso, la banda vuelve al escenario fuertemente aclamada por un público bastante satisfecho y muy metido en el show. Uno de los buenos nuevos temas precede al magnífico Champagne Supernova (podría ser este el mejor tema de los de Manchester?) y para cerrar el concierto eligen, coherentemente, una versión del I am the Walrus en el que vuelve la psicodelia a apoderarse de nuestras mentes como si las ondas magnéticas repartieran altas dosis de LSD. Me quedo mil veces más con este final que con el My Generation de otras veces.
Una hora y cuarenta minutos de concierto mayúsculo el que ofrecieron el pasado jueves los hermanos más famosos de Manchester. Famosos tanto por el legado musical que van a dejar para la posteridad como por su pose chulesca, desafiante y bocazas que tanto juego da en los medios especializados y tan bien les ayuda en las promociones de sus trabajos y giras.
Como PEROS se podría decir: 1- que siguen obviando Be Here Now (el disco al que más cariño tengo de la banda) y Standing on the Soulder of Giants (disco que cuenta con varios grandes temas que me encantaría volver a escuchar), 2- que con un repertorio tan vasto como el suyo podrían estar veinte minutos más sobre el escenario sin aburrir a nadie y 3- que habríamos cambiado alguno de los temas nuevos por algún clásico más, Live Forever como primera sugerencia.
Os recomiendo que echéis un vistazo al reporte de Beatlegirl que es de fábula (y su rincón musical mejor) y que aquel que no tenga todavía la entrada para Benicasim la compre ya mismo porque allí, con un 50% de público británico promete ser algo histórico.
Aquí tenéis el Setlist completo:
Fuckin’ In The Bushes
Rock ‘N’ Roll Star
Lyla
The Shock Of The Lightning
Cigarettes & Alcohol
The Meaning Of Soul
To Be Where There’s Life
Waiting For The Rapture
The Masterplan
Songbird
Slide Away
Morning Glory
Ain’t Got Nothin’
The Importance Of Being Idle
I’m Outta Time
Wonderwall
Supersonic
Don’t Look Back In Anger
Falling Down
Champagne Supernova
I Am The Walrus
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