Bunbury y el plagio

Parece ser que el último trabajo del aragonés Enrique Búnbury ha desatado una ola mediática (El País, El Mundo) entorno a si ha plagiado o no los versos de un poeta (Pedro Casariego Córdoba). Bunbury ha contestado a estas críticas en su web de una forma que creo que que merece ser reproducida ad nauseam. Es una aportación al conocimiento del arte, en cualquiera de sus formas, que merece ser leída. Primero para poder entender el proceso creativo, y seguidamente, para poder entender lo creado; es decir, el arte própiamente dicho.

Much*s de l*s que hemos cursado alguna forma de estudios culturales coincidimos en que el arte no consiste en crear nada nuevo, sino en reinterpretar y deconstruir para volver a presentar lo que ya está ahí de nuevo, de una forma que conmueva de nuevo, de una forma distinta. Este debate es tan antiguo como el cagar -disculpad la ordinariez- y Bunbury hace una interesante aportación al mismo en su comunicado, si bien es cierto que con una cierta reiteración en aspectos legales (normal por otra parte), y citando a la (puta) SGAE. En cualquier caso, la prensa se pone en evidencia a sí misma una vez más.

EL PLAGIO ES UNA PALABRA PERFECTAMENTE DEFINIDA

Antes de nada, una puntualización: No me defiendo de una acusación de plagio. Primero, por que no se me acusa, se me señala en diferentes medios de comunicación. Una acusación debería ser interpuesta ante tribunales pertinentes. Segundo, un plagio, es algo perfectamente legislado por leyes interpuestas por órganos de gestión como SGAE y demás defensores de los derechos intelectuales. Existen pautas que determinan claramente dónde existe y dónde no.

Ante las inadecuadas palabras escritas contra mi persona y mi trabajo los últimos días, me he visto en la necesidad de corresponder con mi punto de vista, que creo, es el de muchos creadores en diferentes ámbitos de la cultura.

Soy consciente del mundo en el que vivimos, y no es la primera vez que, tristemente veo como medios de comunicación se entusiasman ante la noticia de que me bajo de un escenario, después de ignorar (tantas veces) las dos mil que me he subido en mi vida o los más de veinte discos que he publicado; o que se frotan las manos cuando un colega (vuestro, no mío) dice en un artículo, que dicen que alguien oyó. Triste, pero cierto.

No voy a negar que haya utilizado dos frases de Casariego (grandísimo poeta, por cierto) extraídas de dos poemarios. Igual que utilizo mi libreta para apuntar comentarios realizados a altas horas de la noche, frases de Humprey Bogart en películas de cine negro, extractos de la sección de sucesos, titulares simpáticos de periódicos económicos, conversaciones privadas o panfletos publicitarios.

A lo largo de la historia de la música popular, grandes y desconocidos escritores de canciones han realizado prácticas similares recogiendo frases de canciones tradicionales y realizando nuevas y muy diferentes creaciones. El folk, el blues, el country esta impregnado de esa costumbre y nos han dado placer para nuestros oídos a lo largo de los últimos cien años. Posteriormente, artistas como (y me parece mal citarlos, pero hay libros enteros dedicados a señalar de dónde vienen sus mejores canciones) Dylan, Cohen, Lennon, Van Morrison, han utilizado libros sagrados como la Biblia, la Kábala, el I Ching, el Tao Te king, o a poetas incuestionables como T.S. Elliot, Dylan Thomas, Edgar Allan Poe, Shakaspeare…, o la prensa diaria para contarnos sus inquietudes y crear sus canciones.

Supongo que muchos de los que han escrito y divulgado las acusaciones ni han escuchado “el hombre delgado que no flaqueará jamás”, ni han leído a Casariego. Si me equivoco, sinceramente, no lo entiendo: La canción dura siete minutos, tiene seis largas estrofas y dos estribillos (sobra decir que tiene acordes y melodía). Dos frases no hacen un plagio. Pregunten. Si alguien está convencido de que no es como aquí afirmo, nos vemos en los tribunales. Mientras tanto espero que si tienen algo que publicar en torno a este tema, sean estas líneas, y no: dicen, que dice, que oyó.

Insisto en que el plagio, es una palabra perfectamente definida por el diccionario y marcada en sus límites por la ley. Espero que no se use esa palabra de forma aleatoria, ni al tún tún. Al igual que, en este caso, la realidad os joda una buena noticia.

Enrique Bunbury, Madrid, 09.09.08

3 thoughts on “Bunbury y el plagio

  1. No es la primera vez que Bunbury toma versos prestados. El último disco de Héroes (Avalancha) está plagiado, perdón, plagado de versos de Mario Benedetti.”La chispa adecuada”, “Iberia sumergida” “En los brazos de la fiebre” son pequeños ejemplos.

    Saludos, britpoperros

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