MUSE, música en 3D

Como siempre, tomamos unas cervezas antes de entrar al estadio. Esto hace que, inevitablemente, te entren ganas de ir al baño y, mientras unos esperan a los otros, los primeros vayan pidiendo otro litrillo que, a su vez, hace que vuelva la necesidad de evacuación de líquido. Mientras tanto, éste queda con ese y el otro apura un litro más… resultado, ni vemos a The Big Pink ni a Editors.

Aunque entramos tan solo unos minutos antes de la hora oficial para que arranque el esperadísimo concierto de MUSE, resulta sorprendentemente fácil moverse por el protegido césped del campo e incluso reagruparnos con el resto de la expedición alcarreña. Esto alimenta más aún mis dudas sobre si Muse es realmente un miembro del selecto y elitista club de “Grupos de Estadio”.

Antes de salir al escenario ya parecen estar dispuestos a disipar las dudas del más escéptico. Los de Devon han hecho los deberes. Se han visto los conciertos/espectáculo de estadio y saben lo que hace falta. También saben que las últimas novedades del cine de entretenimiento funcionan mejor en taquilla si adoptan el formato de las tres dimensiones.

El diseño del escenario es imponente tanto por su tamaño como por su originalidad. Gigante en dimensiones penetra hacia los espectadores en forma de cuña de tal forma que no es fácil distinguir la línea que separa el público del escenario; éste último parece tragarse a los primeros, o estos primeros parecen formar parte del último. No queda claro. Acostumbrado al clásico escenario plano de ancho por alto, el novedoso efecto en 3D hace que más de uno se eche mano a la cara para comprobar si en la entrada, en un descuido, alguien le ha colocado las famosas gafas polarizadas estereoscópicas. Como pega, decir que para respetar el diseño futurista, las pantallas que quedan a los laterales no son lo suficientemente visibles para toda la gente y, o bien mides cerca del metro noventa o bien te subes a la grada, porque si no verás poco de lo que ocurre sobre el escenario.

Muse live

El último disco de la banda habla de resistir, de no dejarse vencer en una lucha por el control de nuestras vidas, y una pandilla de manifestantes, pancartas en alto, así nos lo recuerdan mientras corean las consignas del disco: “They will not control us”, “We will be vitorious”. Manifestación que es paradójicamente disuelta en cuanto los tres miembros de MUSE, más un cuarto músico adicional que les apoyará en casi todos los teclados y alguna línea de bajo o guitarra (no termino de distinguirlo).

El sonido es demoledor desde el primer acorde, si tienen que hacer algún ajuste ecualizador es prácticamente imperceptible. Suenan contundentes y al mismo tiempo nítidos, guitarra y bajo saturados en potencia y sin embargo sin tapar la superdotada voz de Matthew Bellamy. El chorro de sonido llega con tanta claridad que puedes percibir cada nota de cada instrumento, casi puedes verlas, como si fueran diferentes texturas de color. De nuevo lo han conseguido, si existe el sonido en 3D, sería muy parecido a esto.

A lo largo del setlist recorren los mejores pasajes de los cuatro últimos discos, dándole algo más de porcentaje al que está más vigente, una lástima porque, a mi juicio, dentro de unos cuantos años diremos algo así como “The Resistance fue el disco raro del grupo”, y por desgracia, salvo por la preciosa “Unintended”, dejan casi en el olvido a su genial primer album “Showbiz”, con canciones como Sunburn, Muscle Musseum o Fillip, que bien merecen un hueco dentro del repertorio.

Como siempre han hecho en todas sus giras mezclan los temas más acelerados y potentes con los pausados medios tiempos, pero ahora aprovechan esos momentos para entretenerte con “sorprendentes sorpresas”. Todas las obsesiones del grupo (el Apocalipsis, el Universo, la Ciencia Ficción…) van plasmándose en escena de una fórmula u otra. En el extravagante vestuario de Matt, en las imágines de las pantallas, en el juego de luces, humo y pirotecnia, y, sobre todo, en las distintas performance que van desarrollando. Boquiabierto te dejan cuando el vértice frontal del escenario de desprende del mismo, como si de una plataforma volante se tratara, y avanza elevándose cinco o seis metros sobre el público con los tres miembros de la banda interpretando alguno de los temas. No puedes cerrar los ojos ni apartar la mirada cuando desde un lateral de la cuña comienza el vuelo de un platillo volante por encima de nuestras cabezas llegándose a situar en el centro geométrico del recinto, momento en el cual, para rizar el rizo y en plan “triple salto mortal”, se descuelga de su interior una bailarina ataviada del siglo XXII, y comienza a desarrollar una danza al son de la canción que la banda está interpretando desde el escenario, que bien podría ser el cd con la correspondiente track pulsada, ya que no hay una sola persona entre el público que mire al grupo en ese momento.
muse live 2

Toda comparación es odiosa pero, por varias razones, es inevitable hacer el parangón con Coldplay. La primera es que ambas son las únicas bandas que, habiendo comenzado su carrera muy cerca o dentro del tercer milenio en el que nos encontramos, tienen la capacidad de llenar un estadio de tan bastas dimensiones; y la segunda, es que he seguido la trayectoria de ambos grupos desde que eran pequeñitos y tocaban en modestas salas por Madrid con un aforo poco parecido al Sold Out. Puestos a comparar tengo que decir que, aunque en ambos casos prefería sus conciertos de sala, sudor y saltos, la rotundidad y éxito de los conciertos de Coldplay es inversamente proporcional al tamaño del lugar donde se desarrollan. No le han cogido el tino al macro espectáculo, Chris se está quedando sin voz y es incapaz de llenar tanto espacio. Cosa que a Muse no solo no les pasa, sino que además pueden desarrollar su futurista imaginación con toda la comodidad del espacio abierto, cuanto más abierto mejor. Sin duda Muse gana esta batalla.

Con todo esto, más el agravante de que uno va cumpliendo años y nunca perdonan, no soy muy amigo de los conciertos espectáculo. Se me hacen demasiado fríos, demasiado empaquetados, todo está medido y no deja lugar a la improvisación ni al error. Muse son solamente tres (más el adicional que antes hemos dicho, pero al que tienen condenado a la penumbra eterna) y para llenar un escenario tan inmenso tienen que separarse demasiado los unos de los otros y corta toda comunicación visual y de la verbal ni hablamos. No tengo la sensación de estar viendo a un grupo, como pasa con Pearl Jam. Todo en estos conciertos está estudiado y convenientemente medido. Yo no consigo entrar en ese juego, me quedo fuera. Los únicos momentos en que el grupo se permite improvisar mínimamente son los huecos que quedan entre tema y tema, instantes en los que aprovechan para meter algún pasaje instrumental descargando toda la adrenalina de salirse del guión pero que, al repetirse a lo largo de todo el concierto, acaba por cansar y/aburrir y casi acabo prefiriendo que se vayan al local de ensayo a jugar con sus cositas todo lo que quieran…

Resumiendo:

Como cosas positivas tenemos el imponente escenario, el sorprendente espectáculo futurista, el potente y contundente sonido y un gran repertorio cosechado a base de buenos discos (incluida la rareza del último).

Y compensando la balanza, como cosas negativas tenemos que Matt apenas se sienta al piano en los temas que lo requieren (creo que solo lo hace en las clásicas New Born y Felling Good), que está todo demasiado enlatado (sabe a comida congelada), y meten demasiado instrumental entre tema y tema.

Muse se ha ganado por derecho propio un trocito de gloria y ha entrado por la puerta grande al afamado “Club de Grupos de Estadio”, aunque no tengo claro si ponerlo dentro de las cosas positivas o negativas…

Larga vida a MUSE, COLDPLAY Y TODOS LOS GRUPOS QUE ME GUSTAN, pero, por favor, que de vez en cuando hagan algún concierto pequeñito… y me avisen.

SETLIST
Uprising
Supermassive Black Hole
New Born
Map of the Problematique
Neutron Star Collision (Love Is Forever)
Bliss
Guiding Light
Interlude
Hysteria
Nishe
United States Of Eurasia
Feeling Good (Leslie Bricusse & Anthony Newley cover)
MK Jam
Undisclosed Desires
Resistance
Starlight
Time Is Running Out
Unnatural Selection
Encore:
Unintended
Exogenesis: Symphony, Part 1: Overture
Stockholm Syndrome
Encore 2:
Take A Bow
Plug In Baby
Knights of Cydonia


4 thoughts on “MUSE, música en 3D

  1. Tito, muchas gracias por esta peazo de crónica. La hemos tenido en el tintero casi dos semanas, lo siento mucho.

    Qué concierto señores, QUÉ CONCIERTO. mira que los conciertos de estadio me gustan casi tanto como los de festival. pero OLÉ OLÉ OLÉ.

    Grande MUSE. Grande.

  2. siento no haber podido currarme la versión en inglés, no he tenido mucho tiempo para ello y me cuesta un montón… además como la crónica son solo dos o tres líneas… jajaj perdón que se me va la mano demasiado (y eso que has recortado, sabiamente, un par de párrafos, jajaj, menos mal).

    A mí me pasa al contrario que a vos Rubén, me gusta mucho la música que hacen, en cuanto al show que montan… pues eso, un show.

    Lo siguiente Bilbao live!!! que poquito queda!! PEARL JAAAAAAAAMMMMMMMMMMMMM!!!!!!!!

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