Nadie sabe nada de gatos persas

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Siempre me ha gustado viajar. Salir de mi entorno por unos días y conocer lo que nos ofrece el planeta entre sus rincones. Pero mientras que por un golpe de efecto o suerte no me convierta en multimillonario o aventurero, esta afición por ahora tan solo puedo llevarla a cabo dos o tres veces por año, un viaje a algún lugar exótico, alguna capital europea, alguna ciudad española… Pero gracias al Cine puedo llenar ese vacío, conocer que otros mundos y otras culturas son posibles y que, además, coexisten con nosotros en el mismo tiempo en el que estoy escribiendo estas líneas y en el mismo espacio que habitamos, trazando un radio de tan solo unos pocos miles de kilómetros.

Ayer estuve viendo la última película del director iraní Bahman Ghobadi, “Nadie Sabe Nada de Gatos Persas”, que es una de esas películas que, además de atraparte y entretenerte, cuece y enriquece alma, espíritu y cabeza, al mostrar como transcurre la vida en las calles de Teherán. Gracias a directores como Ghobadi, la saga de los Makhmalbaf o Jafar Panahi (felizmente puesto en libertad tras la presión ejercida por distintas estrellas de cine en el pasado Festival de Cannes), conocemos que, más allá de la versión oficial de la CNN, en Irán, además de uranio “embrutecido”, terroristas y fanáticos religiosos, hay vida corriendo por la arterias de las ciudades. Una vida dura, áspera y complicada por culpa de un régimen político/religioso que aprieta el cinturón a los ciudadanos hasta la desesperación.

Bahman Ghobadi demuestra, una vez más, que además de en los grandes estudios de Bolywood y Hollywood, y del cine independiente americano y europeo, se hacen películas por todo el mundo y de las buenas. Si ya con la magnífica “Las Tortugas También Vuelan” y con “Media Luna” (ambas le valieron para ganar la Concha de Oro en el Festival de Cine de Donosti) el director iraní nos demostró que sabe como manejar el tempo en su cine a la vez que crea personajes y situaciones tan reales que parecen de película, con este último film nos muestra las calles de Teherán y lo que ocurre entre la juventud con inquietudes por encima de regímenes políticos y/o religiosos. Esos lugares prohibidos, rincones underground donde los jóvenes dan rienda suelta a su creatividad emulando a los ídolos musicales de occidente. Iconos como Kurt Cobain, Joy Division, The Strokes están presentes a lo largo de todo el metraje en una ciudad en la que intentar imitar a tus ídolos, ser indie y hacer rock te lleva, sin remedio, a la cárcel.

A través de Negar y Ashkan, dos jóvenes de enorme talento atrapados en la oscura maraña de las letras de Ian Curtis y las densas atmósferas de los teclados de Joy Division, que necesitan salir del país para viajar a Europa y cumplir el sueño de dar a conocer su música al mundo entero, para lo que necesitarán conseguir los pasaportes o visados, como no, rebuscando en el baúl del estraperlo, el director nos muestra el Teherán más underground recorriendo la ciudad de local de ensayo improvisado a local clandestino, de grupo a grupo, banda a banda, estilo a estilo. Jóvenes que tienen que adaptar sus composiciones a las estrictas normas sociales y políticas para conseguir pasar la estricta censura.

Película que recuerda al documental que hizo Fatih Akin sobre las diversas culturas musicales que hierven en las calles de la capital turca (“Cruzando el Puente: los sonidos de Estambul”), ambas muy recomendables si te gusta el cine, la música y viajar sin tener la pasta suficiente para pillar el primer vuelo que salga con destino a donde sea.

I really love travelling around the world, but while I became millionaire there is no chance further than twice trips a year. Fortunately there are movies that show us how people live everywhere in Earth, while I`m writing this words and closer to us than we think.
Last night I was watching last Bahman Ghobadi’s film called “No One Knows About Persian Cats”, one of these films that try to enjoy and do people think and learn about other cultures, showing us how living in the Teheran city is. I think we´re lucky with every film by Ghobadi, Makhmalbaf family and Jafar Panahi, because in their films we learn that Iran country is something more than massive destruction weapons program, terrorist and fanatical religious. There are life running in the streets. Hard life.

Ghobadi’s last film, show us that there are good films out of the American Mayors. He is a good director and makes great films, with a solid screenplay and realist characters time and time again. In this time we saw young people who lives in Teheran that love indie rock music and they have to play in hidden houses, underground places because in their country is dangerous love Kurt Cobain, Joy Division, Strokes…

Negar and Ashkan are two young Ian Curtis songs’ lovers and they want travel to Europe where show their music to whole world. But they need passports or visa to go out but the only one chance to get it is look for it in the black market. Along the film they met with lots of bands in the city to ask for it. Pop, rock, hardcore, hiphop… bands who alive between the cencors…

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