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Tenía muchas ganas de ir a algo de todo lo que había organizado en torno a la BiciCrítica de este mes, pero pasaban los días desde el jueves y nada, ya sólo me quedaba poder ir a la Criticona del sábado, que prometía. Pensaba que me iba a tocar ir solo, pero al final se apuntaba Edu NTN, uno de los pocos con los que podía contar para algo así. Pero el mismo sábado, estudiando en la biblioteca, nos encontramos con Paul, un amigo de la uni que va a todos lados en bici y que no sabía de la BiciCrítica y ahora le encanta, como no podía ser de otra forma. Y entonces también se sumó otro amigo estudiante biciclista, Christopher, que se trajo una joyita del año 73 que era de su padre.
Así que nuestra BiciCrítica empezó a las 5 de la tarde, tras tomar el té, y no empezó en Cibeles sino en la Conti, donde no ponen problema para meter las bicis en la bodega del bus, así que ya sabéis, una alternativa al Cercanías.
Tras pasar por San Juan Bautista para pillar la bici de Edu NTN pues pusimos rumbo a la diosa del carro y los leones (igual que va gente con monociclos y patines podía venirse algún día, que el carro tampoco contamina). Daba gusto ir con la bici por las calles, que aún estaban vacías, ya se sabe que las siestas se alargan los festivos.
Al llegar a la susodicha, pues flipamos. No sé si sería por la tarde de verano, porque era festivo, o por lo que fuera el caso es que estaba a reventar. Yo creo que fue de largo la BiciCrítica más concurrida. Como siempre había todo tipo de personas y personajes, bicicletas y engendros de bicicletas. Ha surgido una variante que yo no había visto nunca y son unas bicis de altura, no porque sirvan para moverse por el Himalaya sino porque han puesto dos cuadros uno encima de otro, con lo que vas pedaleando como a metro y medio del suelo, sólo apto para malabaristas.
Como sabéis, el cachondeo y el buen rollo durante el paseo es habitual, así que con eso y con el calor el cuerpo nos pedía unos litros críticos; en cuanto pudimos nos desvíamos para buscar unos chinos, a quienes se la bufa el dos de mayo y también curran.
[Esta fantástica crónica que nos ha enviado nuestro colaborador Germán continúa en su blog: haz clic aquí para seguir leyendo]







Joder, qué bien se ven las fotos, casi mejor que en el Flickr.
Me gustaría que os fijéis en que mi amigo lleva una gorra de la Caja Rural de Cuenca. Rockeando.
muy grande la gorra. Pero me parece mas grande vuestra cara de pedosos delante de la puerta de Alcalá
Ya te digo, yo prefiero poner las fotos desde flickr que cargarlas en el servidor del blog.
Perromuchacho! sois los unos!
atentos al vídeo, es MUY garnde.
oooh joder, es la polla! give me five madero!
Ahhhh!!!! Jajajaja, me encanta ese par de segundos en los que el madero no sabe qué hacer.
Hablamos un ratín con ese pibe porque pinchó en Guzmán el Bueno (no es que follara en Guzmán el Bueno…). era italiano, y llevaba unas Wayfarer pero con cristal de ver, bigote postizo y demás. Siempre iba a la cola, animaba mucho el cotarro, era un carisma.
Precisamente ese carisma le salvó de que le parara el poli y le atropellara el Passat.